Clinica 0-19 :: Medicina Multidisciplinaria Avanzada Contra el Cáncer en Monterrey - Oncología y Hematología

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Servicio de Oncología

Quizás una de las experiencias más dolorosas y desconcertantes que pueda vivir una persona es saber que su hijo tiene cáncer. Una de las reacciones frecuentes junto al miedo, el dolor y la incertidumbre, es la de querer saber más, conocer más esta enfermedad, sus causas, sus tratamientos, y sobre todo, saber más cosas con las que se pueda ayudar al niño a enfrentar los tratamientos que serán necesarios para combatir la enfermedad.



El objetivo de esta guía es ofrecer respuesta a algunos de estos interrogantes. También pretende que todas aquellas personas que rodean al niño, puedan conocer un poco más esta enfermedad.

¿Qué es el cáncer?

Cáncer es un término que se usa para nombrar enfermedades en las que células anormales se dividen sin control y pueden invadir otros tejidos.
Las células cancerosas pueden diseminarse a otras partes del cuerpo viajando en la corriente sanguínea y por el sistema linfático.

Los tipos de cáncer se pueden agrupar en categorías más amplias. Las categorías principales de cáncer son:

El cáncer en el Niño y el Adolescente?

El Cáncer en el Niño y el Adolescente no es una enfermedad única, incluye un gran número de enfermedades, cada tipo de cáncer presenta características particulares y un comportamiento absolutamente diferente. Sin embargo, todas estas enfermedades tienen en común que se originan a partir del crecimiento anormal de una sola célula o de un grupo de ellas, que poseen la capacidad de invadir tejidos y órganos vecinos así como lugares del organismo que se encuentran más alejados. En los niños, este proceso se produce con mucha mayor rapidez que en los adultos. Esto se debe a que las células tumorales suelen ser embrionarias e inmaduras, y por lo tanto de crecimiento más rápido y agresivo.


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Durante las últimas décadas, los avances en las técnicas diagnósticas y en los tratamientos del cáncer en el Niño y el Adolescente han aumentado de forma espectacular la supervivencia de estos niños pasando de un 15-20% a mediados del siglo pasado hasta un 70-80%.

En general, los tipos más frecuentes de cáncer en el Niño y el Adolescente se pueden dividir en dos grandes grupos: las enfermedades hematológicas (leucemias y linfomas) y los tumores sólidos.

Las enfermedades hematológicas incluyen las leucemias y los linfomas. La leucemia es un cáncer de la sangre que se origina en la médula ósea, sustancia que se encuentra en el interior de los huesos y que produce las células sanguíneas (glóbulos rojos, blancos y plaquetas). Se produce por la proliferación descontrolada de unas células que se denominan “blastos” (glóbulos blancos inmaduros) que se acumulan en la médula ósea, desplazando el resto de células sanguíneas, por lo que el niño presenta síntomas de anemia (cansancio, palidez) y alto riesgo de sufrir una hemorragia (hematomas).


 
  • La leucemia es el cáncer infantil más frecuente.

  • Existen varios tipos de leucemia. Las más frecuentes en niños son las leucemias linfoblásticas agudas.

Leucemias

  • Leucemia linfoblástica aguda (LLA)

    Es el tipo de leucemia más común en los niños. Afecta a los linfocitos.
    Un porcentaje importante de niños con LLA tienen edades comprendidas entre los 2 y 8 años aunque también puede aparecer en niños más pequeños o mayores.

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  • Leucemia mieloide o mieloblástica aguda (LMA)

    Generalmente se presenta en personas mayores de 25 años, pero también aparece durante la infancia o la adolescencia. Las células malignas se originan a partir de las células que dan origen a los neutrófilos

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  • Leucemia mieloide o granulocítica crónica (LGC)

    Es más rara en niños. Su característica es la presencia de un gran número de neutrófilos inmaduros

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Linfomas

Los linfomas son un grupo de tumores que se desarrollan a partir del sistema linfático, el cual forma parte del sistema inmunológico. Este sistema linfático se encuentra en una serie de órganos como son el bazo, el timo, los ganglios, la médula ósea; y otros órganos que contienen tejido linfoide como las amígdalas, la piel, el intestino delgado y el estómago. Un linfoma puede desarrollarse en cualquiera de estos órganos.

Los linfomas pueden dividirse en Linfoma de Hodgkin y Linfoma no Hodgkin. El Linfoma de Hodgkin generalmente afecta a los ganglios linfáticos periféricos, en personas de 10 a 30 años. El Linfoma no Hodgkin es más frecuente en los niños. Con frecuencia se desarrolla en el intestino delgado o en el mediastino (espacio entre los dos pulmones), aunque también puede aparecer en el hígado, bazo, sistema nervioso, médula ósea y ganglios linfáticos.

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Los tumores sólidos más frecuentes

  • Tumores del sistema nervioso central (SNC)

    Los tumores cerebrales se clasifican y denominan por el tipo de tejido en el cual se desarrollan. Constituyen el segundo tumor más frecuente en los niños.

    Pueden aparecer a cualquier edad en la infancia y en la adolescencia, aunque son más frecuentes entre los 5 y los 10 años de vida. Pueden producir convulsiones, cefaleas, vómitos, irritabilidad, alteraciones de la conducta, somnolencia, etc.

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  • Neuroblastoma

    Es una forma de cáncer infantil que se origina en el tejido nervioso ubicado principalmente en la glándula adrenal (es una glándula que se encuentra en la parte superior de los riñones), pero también se puede originar en el cuello, tórax y médula espinal. Es el tercer tumor pediátrico más frecuente. Aunque puede aparecer antes del nacimiento es más frecuente que se diagnostique en niños, generalmente por debajo de los 5 años.

    Son tumores agresivos con una alta mortalidad y gran afectación del estado general del niño. En casi todos los casos, para cuando se detecta un neuroblastoma, ya se ha diseminado a otras partes del cuerpo.

    Estos tumores casi siempre se diagnostican de manera incidental durante la evaluación de un traumatismo (dolor óseo), una infección o por síntomas respiratorios.

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  • Tumor de Wilms o nefroblastoma

    Es un tipo de cáncer que se origina en los riñones. Es el segundo tipo más frecuente de cáncer abdominal en niños, después del neuroblastoma. Ocurre generalmente en niños antes de los 10 años. 75% de los casos se presentan en niños sanos mientras que un 25% se asocian a anormalidades del desarrollo con malformaciones en el tracto urinario (criptorquidia, hipospadias), ausencia de iris (aniridia) y hemihipertrofia (crecimiento desproporcionado de un lado del cuerpo).

    El riesgo de desarrollar esta variedad de cáncer aumenta en niños diagnosticados con Síndrome de Beckwith Wiedemann, Síndrome de Denys-Drash, Síndrome de Bloom y Síndrome WAGR.

    Los síntomas más frecuentes son la presencia de una masa abdominal palpable, dolor abdominal, fiebre, pérdida de apetito, presencia de sangre en la orina (hematuria), presión arterial alta incluso estreñimiento.

    Este tipo de cáncer responde muy bien al tratamiento médico con tasas de supervivencia del orden del 90% a 5 años.

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  • Retinoblastoma

    Es una variedad de cáncer embrionario que se desarrolla en la retina. Este cáncer se presenta en mayor parte en niños menores a 5 años, aunque pudiera aparecer a cualquier edad.

    Constituye la primera causa de cáncer intraocular primaria en niños. El cáncer puede ser hereditario o no serlo. La forma heredada puede presentarse en uno o ambos ojos y generalmente afecta a los niños más pequeños. El retinoblastoma presente en solo un ojo no es hereditario y afecta a niños mayores. Cuando la enfermedad se presenta en ambos ojos, es siempre hereditaria.

    La pupila puede aparecer blanca o tener manchas blancas. Con frecuencia se observa un brillo blanco en el ojo en las fotografías tomadas con flash. En lugar del típico “ojo rojo” del flash, la pupila puede aparecer blanca o distorsionada. Otros síntomas pueden abarcar estrabismo, visión doble (diplopía), enrojecimiento y dolor en el ojo.

    El tratamiento de elección es la cirugía aunque otras opciones de tratamiento incluyen crioterapia o fotocoagulación, radio y quimioterapia. En los últimos años se ha ido desarrollando una técnica conocida como quimioterapia intraarterial supra selectiva con grandes resultados.

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  • Rabdomiosarcoma

    Es un tipo de cáncer que afecta a las células que forman el músculo estriado. Es la variedad de sarcoma (tumor maligno del tejido conectivo) más frecuente en la infancia.

    Aunque puede ocurrir en cualquier parte del cuerpo, las localizaciones más frecuentes son la cabeza y el cuello, la vejiga, la vagina, la pelvis, el tronco y las extremidades.

    Los síntomas varían dependiendo de la localización del tumor. Los tumores en la nariz o en la garganta pueden causar sangrado, problemas para deglutir o problemas neurológicos si se extienden al cerebro. Los tumores alrededor de los ojos pueden causar protrusión ocular, problemas con la visión, hinchazón alrededor del ojo o dolor. Los tumores en los oídos pueden causar dolor, disminución de la audición (hipoacusia). Los tumores originados en la vejiga urinaria pueden llevar a problemas para iniciar la micción o a control deficiente de ésta. Ocurre más frecuentemente en varones y en edades comprendidas entre los 2 y los 6 años.

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  • Osteosarcoma

    Es la forma de cáncer de hueso más frecuente en los niños mayores y adolescentes. Es la variedad de sarcoma de hueso más frecuente. Generalmente aparece en la región de la metáfisis de los huesos largos de la pierna (fémur y tibia) o del brazo (humero).

    Ocurre entre los 10 y los 25 años y es más frecuente en varones quizá debido a la mayor duración en ellos de la fase de crecimiento del esqueleto comparada con la de las mujeres.

    Los síntomas que con más frecuencia lleva a los pacientes con osteosarcoma a solicitar atención médica son el dolor y la aparición de una masa palpable evidenciable en hasta un 35% de los pacientes en la primera visita. En otros niños la cojera puede ser el único síntoma. El dolor puede llevar muchos meses presente y ser inicialmente confundido con causas más corrientes como contracturas musculares, daño por sobrecarga o “dolores por crecimiento”. Con frecuencia no es hasta que se produce un traumatismo en la extremidad afecta y se realiza un estudio radiográfico cuando se evidencia la anomalía ósea. En ocasiones puede llegar a presentarse a consulta por haber sufrido una “fractura patológica”, esto es, una lesión sin causa aparente que la justifique.

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  • Sarcoma de Ewing (tumor de Askin, tumor neuroectodérmico primitivo)

    Es otra forma de cáncer ósea y suele afectar una parte diferente del hueso (la diáfisis o parte central de un hueso largo). Puede presentarse en huesos planos como los huesos del cráneo. Esta variedad de cáncer se puede encontrar también en el tejido blando del tronco, los brazos, las piernas, la cabeza el cuello y la cavidad abdominal.

    Los signos y síntomas del Sarcoma de Ewing incluyen hinchazón y dolor habitualmente en los brazos, las piernas, el pecho, la espalda o la pelvis. También la presencia de una masa (que se puede sentir blanda y caliente) en estos mismos sitios, la aparición de fiebre aunada a lo anterior es también motivo de sospecha.

    Al igual que el osteosarcoma, generalmente se presenta entre los 10 y los 25 años aunque se pudiera presentar en edades mucho más tempranas.

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  • Tumores germinales del testículo

    Es un tipo de cáncer que generalmente se origina en el testículo aunque también se puede manifestar en otras localizaciones. Es una enfermedad que ha pasado de ser muy rara a principios del siglo XX a ser en la actualidad el tipo de tumor maligno más común entre los varones jóvenes.

    El cáncer de testículo tiene una de las tasas de curación más altas de todos los tipos de cáncer, por encima del 90%. La quimioterapia consigue curar completamente al menos la mitad de esos casos.

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  • Tumores germinales del ovario

    Es un tipo de cáncer poco común pero de crecimiento rápido y se observan con mayor frecuencia en mujeres jóvenes o en adolescentes. Estos tumores son con frecuencia unilaterales y generalmente curables si de detectan y se tratan temprano. El uso de la quimioterapia combinada después de cirugía inicial mejora sustancialmente el pronóstico.

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Preguntas Frecuentes sobre el Cancer en Niños y Adolescentes

A pesar de muchas investigaciones, las causas del cáncer en los niños no se conocen. Hoy por hoy, siguen realizándose numerosos estudios y proyectos de investigación para tratar de determinar cuáles son los factores y razones que provocan esta enfermedad.

Nada de lo que le haya pasado al niño es la razón de su enfermedad y nunca los padres son los culpables de ella. Muy pocos casos de cáncer en los niños se deben a factores genéticos. Sus otros hijos no tienen por qué tener más posibilidades de desarrollar esta enfermedad. Si necesita más información o tiene dudas, consúltelas con el médico que trata a su hijo.

Por otra parte, el cáncer no es una enfermedad contagiosa. No pasa de una persona a otra como la gripe. Al niño no le han trasmitido su enfermedad otras personas, ni animales, y a su vez, él tampoco puede contagiarlo.

Hoy por hoy, al desconocer que origina el cáncer en el niño y el adolescente, no existen métodos eficaces de prevención.

Para diagnosticar el cáncer infantil son necesarias un gran número de pruebas para determinar tanto el tipo como su localización y su extensión.

Es una fase de gran importancia para determinar cuál es el tratamiento más adecuado para el niño. Lo habitual es que se comience con la realización de pruebas sencillas hasta llegar a un diagnóstico de sospecha. La confirmación del diagnóstico y el estudio de extensión pueden requerir pruebas más complejas.

ANÁLISIS CLINICOS.- Análisis de sangre, de orina, de líquido cefalorraquídeo.

PRUEBAS POR IMAGEN.- Permiten ver determinados órganos en imágenes. Destacan las radiografías (convencional o con contraste), Tomografía Axial Computarizada (TAC), Resonancia Magnética Nuclear (RMN), ecografía, medicina nuclear (Gammagrafía), Tomografía de Emisión de Positrones (PET).

PRUEBAS ENDOSCÓPICAS.- Permiten ver directamente el interior de un órgano o cavidad a través de un tubo. Dependiendo de la cavidad a estudiar, la endoscopía recibe diferentes nombres: colonoscopía (colon y recto), gastroscopía (estómago), broncoscopía (bronquios y pulmones).

PRUEBAS HISTOLÓGICAS.- Es el estudio microscópico de las células obtenidas por diversos métodos (citología, biopsia….). Aunque algunas de las pruebas y procedimientos diagnósticos pueden causar molestias en el niño, el beneficio obtenido de su realización, las hacen indispensables en Oncología porque proporcionarán el diagnóstico definitivo, necesario para poder iniciar los tratamientos más adecuados